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jueves, 24 de diciembre de 2015

CRÍTICA STAR WARS. EPISODIO I: LA AMENAZA FANTASMA (1999), POR ALBERT GRAELLS

SISTEMA DE CALIFICACIÓN: ☆ MALA BUENA MUY BUENA EXCELENTE

Introducción: La República Galáctica está sumida en el caos. Los impuestos de rutas comerciales a los sistemas estelares está en disputa. Esperando resolver el asunto con un bloqueo militar, la codiciosa Federación de Comercio ha bloqueado todos los envíos al pequeño planeta Naboo. Mientras el Senado de la República debate estos acontecimientos, el Canciller Supremo ha enviado en secreto a dos caballeros Jedi, guardianes de la paz en la galaxia, para resolver el conflicto.

¿Os imagináis un pato de dos metros con problemas psicomotrices repelentemente molesto cuya única aportación es estorbar y decir tonterías sin venir a cuento y que no cae absolutamente bien a nadie? Bueno, George Lucas lo hizo, seguramente bajo los efectos de algún medicamento caducado, y por algún motivo que escapa a la razón creyó bien incluirlo como personaje del regreso de Star Wars después de 16 años desde “El retorno del Jedi”, y además haciendo que el susodicho sujeto salga insistentemente en la película sin que lo pida ningún espectador, que más bien prefiere su absoluta y pronta extinción.

El pato de dos metros al que me refiero, que habla una especie de portugués versión sms, es, cómo no, Jar Jar Binks. Es un personaje insufrible. En los últimos cuatro años en España hemos aguantado a un sujeto semejante como Presidente del Gobierno, y resulta exasperante escuchar sus idioteces y aguantar sus payasadas. Resulta lamentable que una película que podía haber sido buena es estropeada, en buena parte, por la presencia de inaguantable personaje.

Pero debemos ser justos y no juzgar “La amenaza fantasma” sólo por sus errores, que los tiene, y grandes, sino también por sus aciertos, que también los tiene. Dicho esto... ¿Es “La amenaza fantasma” una película tan mala? ¿Merece ser tan condenada como lo ha sido todos estos años desde que se estrenó? ¿No es posible que, en el recuerdo colectivo, nos hemos quedado sólo con lo malo, y al final eso es lo único que recordamos de ella? Bien, después de haberla revisionado muy recientemente debo decir que las críticas no son infundadas, pero tampoco son del todo justas. La película no es buena, eso es cierto, pero tampoco es tan mala como para ser tan condenada.


Sólo porque una película no es buena, no quiere decir que no tenga aspectos positivos, bien hechos y aprovechados. Y cuando en una película se invierte tanto dinero y esfuerzo, es justo reconocer cuando ese dinero y esfuerzo dan resultados y se hacen cosas bien.

Por ejemplo, las peleas mejoran muchísimo con respecto a las tres anteriores películas de la saga (por orden en el que fueron estrenadas). En el Episodio IV la pelea con sables láser entre Darth Vader y Obi-Wan Kenobi es más bien sosa. En el clímax de “La amenaza fantasma” tenemos una pelea espectacular en la que Darth Maul lucha contra Obi-Wan Kenobi y Qui-Gon Jinn a la vez. En general todas las batallas con sables láser que salen en la película son geniales, pero la pelea de Darth Maul contra Kenobi y Jinn es épica, y no sólo por los choques de espada y los giros, saltos, patadas, vuelos y el doble sable láser de Darth Maul que mola mucho, sino también por la composición musical que John Williams realiza para ese momento, que es extraordinaria. No hay más que comparar la coreografía de las luchas de “La amenaza fantasma”, sobretodo la del clímax, con cualquier lucha con sables láser que se viese en las tres anteriores películas. Es imposible no reconocer que, en ese aspecto, la segunda trilogía supera a la primera notablemente.

Algo que también se debe reconocer a George Lucas es que es consciente de que no es un buen director de actores, no sabe dirigir bien a los actores, se centra demasiado en los aspectos técnicos, en el apartado de fotografía, sonido, efectos especial, etc. Lucas no se centra tanto en trabajar las actuaciones de los actores, y es consciente de que es una dejadez por su parte que puede perjudicar al resultado final del film. Por eso es un acierto que, en “La amenaza fantasma” (y también en las dos siguientes películas de la segunda trilogía) haya procurado en el reparto algunos actores que sepan sobrevivir a una mala dirección de actores. Con eso no quiero decir que todos los actores en la película actúen bien o actúen de forma destacable, pero muchos actores no lo hacen mal, y de hecho hacen un buen trabajo interpretativo. Jake Lloyd no lo hace nada mal interpretando a Anakin Skywalker de pequeño, tampoco hace una gran interpretación, pero está bien. Hay otros actores, sin embargo, que sí destacan, como Liam Neeson, Ian McDiarmid, Pernilla August (como la madre de Anakin), o Terrence Stamp.

Liam Neeson muestra una gran presencia en la película, no sólo porque se aprovecha bien visualmente su gran estatura, sino porque resulta muy creíble como maestro Jedi. No luce viejo pero sí mayor, no parece que sea infalible pero sí muy sabio, no se ve que sea muy poderoso pero sí muy experimentado y capaz. Ian McDiarmid también se luce, y se nota que se lo pasa en grande interpretando al Senador Palpatine/Darth Sidious. George Lucas enfoca al personaje de una manera ingeniosa, se percibe y se intuye moderadamente que es un personaje maquiavélico y manipulador, una especie de Frank J. Underwood de la política intergaláctica, pero tiene muchos matices porque también se muestra como alguien diplomático y cooperador, juega a ser bueno sin que el espectador se lo termine de creer.


“La amenaza fantasma”, además de unas cuantas buenas actuaciones, también tiene un buen ritmo. Es entretenida y no aburre en ningún momento. No sólo porque como película en parte de aventuras tiene grandes momentos, como la carrera de vainas, sino también por el montaje, que hace que la película sea dinámica. El clímax de “La amenaza fantasma” se nos presenta a cuatro niveles que se van alternando: la batalla de los gungan contra el ejército droide de la Federación de Comercio, la lucha de Obi-Wan Kenobi y Qui-Gon Jinn contra Darth Maul, el ataque de Padme y el voluntariado de seguridad contra el Virrey Gunray, y el combate en el espacio entre los pilotos de Naboo y las naves de la Federación de Comercio. Esas cuatro escenas que se van sucediendo al mismo tiempo en el montaje se alternan muy acertadamente, de manera que el espectador no se pierda y sepa bien todo lo que sucede en cuatro sitios distintos a la vez. Todos los elementos de espectacularidad que se encuentran en esas cuatro escenas, al alternarlas equitativamente, se añade un plus de emoción que hace que la película tenga un buen clímax.

En general los aspectos técnicos y artísticos de “La amenaza fantasma” (obviando el guión, la dirección y las actuaciones) están bien trabajados. Hay un buen trabajo de fotografía, al igual que en el diseño del vestuario, de los decorados y del maquillaje. Los efectos especiales, aunque son en su mayoría generados por ordenador, estos no cantan, tienen un buen acabado, y se combinan muy bien con los efectos artesanales cuando los hay. Muchos se quejan de la saturación de efectos digitales en la segunda trilogía, y puede que sí haya un abuso del uso de los efectos digitales en el segundo y tercer episodio, pero no en “La amenaza fantasma”. Con el notable avance y mejora de los efectos digitales en los años 90 se pudieron hacer cosas que sin los efectos digitales no se podrían haber hecho o se podrían haber hecho pero a un coste prohibitivo. Por eso es normal que George Lucas, al iniciar una nueva trilogía sobre el universo de Star Wars, una precuela de la anterior trilogía, quisiera innovar y hacer un uso de las nuevas tecnologías en cuanto a efectos especiales para rodar los tres nuevos capítulos. En los episodios segundo y tercero se excedió, pero en “La amenaza fantasma” los efectos digitales no llegan a ser ostentosos.

Hay un aspecto de la segunda trilogía del que mucha gente se queja, personalmente creo que sin razón. Me refiero a la insistente presencia y referencia de la contextulización política de la historia que abarca la segunda trilogía. Rodar una segunda trilogía de Star Wars para hacer lo mismo que en la primera trilogía hubiese sido una equivocación, primero porque después de tantos años no se hubiese ofrecido nada nuevo, que es la gracia de hacer una nueva trilogía, aportar cosas nuevas, y segundo porque la historia está ambientada en otra época, en un contexto diferente, en un contexto dónde la política tiene mucha presencia y mucha importancia en la realidad en la que viven los personajes.

Pero la constante presencia de la contextualización política no es lo que pasa factura al film, no riñe con la acción y la aventura. La película no resulta un “House of Cards” en el espacio, aunque hay momentos en que sí lo parece, pero no es todo política, deja mucho espacio también para la acción y la aventura. La contextualización política, además, resulta interesante, porque tiene influencia directa en la trama y en los personajes.


Sin embargo “La amenaza fantasma” tiene un importante fallo, y es su infantilización, que le pasa mucha factura. Puede parecer que por estar protagonizada, en parte, por un niño, “La amenaza fantasma” no podía no ser una película infantil. Pero el hecho de que una película esté protagonizada por un niño no es impedimento para que dicha película sea adulta, sobretodo cuando su historia lo demanda. Tomemos como ejemplo “Las tortugas también vuelan”, “Kiseki (milagro)” o “Camino”. Son películas protagonizadas por niños, pero a la vez son películas muy adultas, precisamente porque las historias que cuentan esas películas lo demandan.

“La amenaza fantasma” tiene una buena historia, pero está mal contada, y no sólo porque muestre un tono de infantilización, sino porque precisamente ese tono resulta incoherente con la madurez de la historia. Yo fui a ver “La amenaza fantasma” al cine, cuando era pequeño, y no me enteré absolutamente de nada del contexto político que presentaba la película. Me lo pasé muy bien con la acción y la aventura y todos los distintos mundos que se veía y todo lo demás, pero no entendí la película. Y ese es el gran error del film, se mueve entre el infantilismo y la madurez, intentando ser infantiloide y maduro a la vez, y termina sin ser ni una cosa ni la otra, lo que termina perjudicando el resultado final.

En conclusión. “La amenaza fantasma” no llega a ser una mala película, precisamente porque sus aciertos la salvan de eso, pero tampoco llega a ser una buena película precisamente porque sus defectos le pasan mucha factura. Como película de Star Wars sin duda es la peor de la saga, pero como película en sí no llega a desagradarme, y hay algunos momentos en que la disfruto.

Lo mejor: Liam Neeson y Ian McDiarmid

Lo peor: Jar Jar Binks, por supuesto

Mi calificación es: