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viernes, 4 de noviembre de 2016

CRÍTICA BUSCANDO A DORY (2016), POR ALBERT GRAELLS

SISTEMA DE CALIFICACIÓN: ☆ MALA BUENA MUY BUENA EXCELENTE

Sinopsis: Un año después de los acontecimientos narrados en "Buscando a Nemo", Dory vive apaciblemente con Marlin y su hijo Nemo. Pero durante un viaje para ver cómo las mantarrayas migran de vuelta a casa, los problemas de memoria de Dory parecen desaparecer durante un segundo: recuerda que tiene una familia e inmediatamente decide emprender el viaje para reencontrarse con sus padres, a los que perdió hace años.

Hay que empezar con la inevitable pregunta ¿Qué tal es “Buscando a Dory” comparada con “Buscando a Nemo”? “Buscando a Nemo” es una obra maestra. “Buscando a Dory” no llega tanto, pero no por eso es una mala película, todo lo contrario, es buenísima. No es una obra maestra, pero no está lejos de haberlo sido. Es una película excelente, que está muy bien, y sin escrúpulos puedo afirmar que es una de las mejores que he visto de éste año.

No es de extrañar siendo “Buscando a Dory” una película de Pixar, la segunda mejor compañía de animación. Pixar personalmente no me ha decepcionado (al menos en las películas que he visto de la compañía, que son la mayoría pero no todas), pero digo que es la segunda mejor compañía de animación porque la primera es Ghibli. No por eso menosprecio el trabajo de Pixar ni sus películas, nada más lejos. Muchas de las películas de Pixar son obras maestras o casi obras maestras: “Brave”, “Los increíbles”, “Wall·E”, “Toy Story 3”, “Ratatouille”, etc. Pero claro, Ghibli tiene “Arrietty en el mundo de los diminutos”, “Porco Rosso”, “”Cuentos de Terramar”, “Susurros del corazón”, “El castillo ambulante”, “El castillo en el cielo”, “La princesa Mononoke”, “La tumba de las luciérnagas”, “El viaje de Chihiro”, “Nicky, la aprendiz de bruja”, “El vineto se levanta”... no hay color.

Volviendo a la película que nos ocupa, “Buscando a Dory” tiene algunos aspectos parecidos con “Buscando a Nemo”. Claramente no son la misma película, hubiese sido un error desastroso que “Buscando a Dory” fuera la misma película que “Buscando a Nemo”, porque para eso ya está “Buscando a Nemo”. En ambas películas hay dos viajes que se van produciendo al mismo tiempo, alternando dos tramas. En “Buscando a Nemo” está la trama de Marlin buscando con Dory a su hijo Nemo, y está la trama de Nemo intentando escapar de la pecera del dentista para reencontrarse con su padre. Y en “Buscando a Dory” también es parecido, está la trama de Dory buscando a sus padres, y está la trama de Marlin y Nemo buscando a Dory.


Pero el viaje principal que se hacen en ambas películas explican cosas distintas. En “Buscando a Nemo” el viaje de Marlin buscando a su hijo Nemo es un viaje de superación al propio miedo, Marlin supera su miedo a lo inexplorado, a la lejanía de sus seres queridos, para encontrar a su hijo, que es un miedo que sigue teniendo incluso en “Buscando a Dory” pero que supera cuando es necesario. También se puede ver algo de eso en “Buscando a Dory” con el personaje de la ballena beluga Bailey, que no intenta hacer lo que perfectamente puede hacer por el miedo que tiene de no poder conseguir hacerlo. En cambio en “Buscando a Dory” el viaje de Dory para encontrar a sus padres es un viaje de superación a sus propias limitaciones, que ya se veía un poco con el personaje de Nemo en “Buscando a Nemo”, pero que en “Buscando a Dory” se explica mucho más, y no sólo con el personaje de Dory, sino también con otros personajes como la tiburón ballena Destiny, la pato Becky, o el león marino Gerald.

La tesis de “Buscando a Dory” es que uno puede superar sus limitaciones, físicas o mentales, y no verse vencidas por ellas, pudiendo llegar a conseguir cosas que alguien sin limitaciones no se atrevería a hacer, y que hay que tener paciencia con los que tienen limitaciones y no empujarles a hacerlo todo de la misma manera que los que no tiene limitaciones, porque pueden conseguir y hacer lo mismo, sólo que de otra manera. Es una tesis muy bonita, y que está muy bien explicada en la película, y que puede enseñar tolerancia y comprensión al público mayoritario de la película, los niños.

La película tiene su dramatismo, hay momentos que son casi de llorar, pero también hay humor, un buen humor debido a cómo son muchos de los personajes, porque en la película hay personajes que son grandiosos pese a lo poco que aparecen algunos. El pulpo Hank, por ejemplo, que es un robaescenas, muy grande el personaje. También están Destiny y Bailey, que se complementan muy bien el uno al otro, la pato Becky, que es para partirse de risa, extraordinario personaje pese a lo sencillo que es, y los tres leones marinos, que son inolvidables.


La película está muy bien de guión y de ritmo. El humor y el dramatismo están bien cohesionados, no pasa que el humor intenta comerse al dramatismo y viceversa, sino que hay escenas que son dramáticas y luego hay otras de humor, no hay una escena dónde hay humor y dramatismo a la vez, y eso es muy acertado. La película dura 97 minutos con los títulos de crédito, que hay que verlos hasta el final porque hay una escena post-créditos que está muy bien, y la película no necesita más. Hay un par de momentos en que la película decae un poco de ritmo, pero no tarda en volver a levantar el ritmo.

La animación es espectacular. Tampoco es lo más importante en una película de animación, pero aunque “Buscando a Dory” tenga un buen guión, si la animación fuese como la de la serie de animación “Reboot” (serie canadiense de animación digital de 1994) pues perdería muchísimo.

El diseño de los personajes animales no humanos (para los listos que dicen que los humanos no somos animales, el homo sapiens sapiens es una especie animal, es una evolución de otra especie animal) está muy bien conseguido. Resulta constatable que los animadores se pasaron un buen tiempo estudiando detalladamente la anatomía de las distintas especies marinas.

Los personajes humanos están bien definidos, pero tampoco son hiperrealistas como en “Kingsglaves: Final Fantasy XV”. Normalmente Pixar se curra más el diseño de los personajes humanos cuanto estos tienen más protagonismo, como en “Los increíbles”, “Inside Out” o “Toy Story 3”, y aún así no los diseñan para que sean hiperrealistas, porque no juegan a eso, pero aunque en “Buscando a Dory” los personajes humanos son poco más que un relleno siguen estando bien hechos en cuanto a animación, no desentonan en cuanto a calidad de animación con el resto de especies animales.


Hay otros aspectos de la animación que también hay que destacar, como el agua, que está excelentemente animada digitalmente, o el hecho de cómo hacen algunos planos que a la hora de animarlos tuvieron que dedicarle mucho trabajo y muchas pruebas de cómo hacerlo. Por ejemplo, un subjetivo de Dory que hay en el último tercio. Ese plano, ese subjetivo de Dory, es espectacular, magistral, asombroso. Cuando terminé de ver ese plano paré la película, volví atrás, y me puse a ver ese plano otra vez porque me quedé boquiabierto. Ese plano es un buen y gran ejemplo de como y porqué se debe usar un plano subjetivo. Ese plano subjetivo es arrebatador, porque no es un plano subjetivo de Dory en el que ella ve que sus seres más queridos se alejan de ella, es un plano subjetivo de Dory en el que ella ve que ella se aleja contra su voluntad de sus seres más queridos, y eso es mucho más dramático, y el plano subjetivo hace que el espectador perciba y sienta esa tragedia que está sintiendo emocionalmente Dory.

“Buscando a Dory” es una de las mejores propuestas cinematográficas en lo que llevamos de año (que ya llevamos mucho), y una muestra más de que Pixar puede aún ofrecer excelentes películas y alguna que otra obra maestra.

Mi calificación es: